Ésta es la primera vez que escribo primero el título y luego el contenido. Muchos dirán que cuando se pretende comenzar una redacción lo más complicado son las primeras frases, lo que enlazará lo contado, pero en mi las cosas no son así, siempre mi problema es el título, puede llevar tantos y a la vez ninguno, pero todos merecemos un nombre por el cual ser llamados.
Disculpa mi mala memoria, pocos detalles tengo de cómo y cuándo te conocí, pero lo que en mi sellado se mantendrá será tu presencia, aquellas palabras de entendimiento que me regalas. Son uno de mis más grandes tesoros, por que mi soledad se basa , no en la cantidad de personas que me rodean si no de la cantidad que intentan entenderme. Tú lo haces y lo consigues. Me sorprendes.
Agua en grandes cantidades no se puede retener entre las manos, pero una gota, si . Eres para mi idéntica a una, tan transparente y tan pura, tan frágil y con tantas posibilidades de convertirse en algo más si las condiciones se han dado o de desaparecer, esparcirte y no poder encontrarte entre los millones de partículas que pudieras llegar a ser. Eres mi hija y con gusto velaré por tu protección si tu así me lo sigues permitiendo. Lamento ser tan cambiante, a veces te puedo hacer reír y otras solo ofrecerte un par de palabras que considero racionales. Perdona si con el paso del tiempo llego a dejar de ser competente para éste trabajo.
Sólo recuerda que , el sentirse no implica estarlo, sentirse solo no quiere decir que no haya nadie para ti. Aquí estoy yo, no soy mucho , pero estoy.
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