Hubo un desfile de máscaras al que no fuimos invitados.
Siempre hemos sido de los que no son, o creen no ser, no ser de la mayoría y si de la minoría. Pero queríamos pertenecer a esa multitud. No nos gustan los lugares concurridos, pero siento frío y esos lugares suelen ser cálidos, no cálidos como el abrazo del ser amado, si no como . . . calor asqueroso . De algo ha de servir.
No quería verte, no quería saber ni sentir de ti . Pero adivinemos lo natural. Estás donde yo y bien has dicho, porque claro que aún puedo escucharte, no te irás nunca, y si te vas, te vas conmigo o yo contigo. Es igual . Somos lo mismo. Pensé que te había adormecido pero me equivoqué, como tantas veces y solo te veo reír , veo los mismos ríos, las mismas paredes. Tú sabes de que hablo.
Quiero opacarte pero eres sínica, cuando notas la más mínima muestra de debilidad regresas, algo quieres y aún no se que es carajo !
. . .
¿ Ya hemos comenzado con los insultos ?
Por eso lo hago, date cuenta que hasta tu misma lo has dicho, es vergüenza y repulsión. Podemos pasarnos horas hablando de ésto pero sabes quien ganará, sabes quien tiene la razón. Igual diviérteme un poco , te extrañé. Por si lo preguntas, no es una orden, pero ya estoy acostumbrada a tu patrón de comportamiento.
Ya conozco tus llantos, berrinches, pataleos, cada golpe interno , eres una buena luchadora contra los demás, pero contra ti ; eres pésima.
Todo nuestro cuerpo está helado.
Histeria.
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