Sigues acelerando mi corazón. Justo ahora no de emoción, es como el golpeteo de un vacío, de un mal sabor.
Me costará reponerme más de lo que quisiera permitirme. Hasta querer solucionarlo como lo hice tantas veces en el pasado, aunque claro, no eran personas realmente importantes no funciona más. Es tu rostro el que regresa a mis pensamientos aunque quisiera suplantarlo con otras ideas.
Desde que llegaste los días han pasado muy lentos ante mi y eso no es una buena señal, menos ahora que necesito que pasen sin si quiera darme cuenta de que los voy perdiendo.
Varias veces durante esta semana mi mente ha permanecido en blanco, casi en estupor, no era capaz de conectar mis ideas y tenía que aplicarles un gran esfuerzo para lograrlo. ¿Era por protección? Puede que si, o tal vez mi necesidad de intoducirme pensamientos positivos que consigan animarme me está agotando. Porque pienso en ti, ahí estás pero en vez de lastimarme con recuerdos prefiero darme la razón al decir que hice lo que tenía que hacer, que estoy conforme y que estaré bien. No dejo escapar la idea de que luego mejorará, que es lo mejor ahora y que más tarde podría componerse, aunque ni a mi misma me aseguro nada, aunque también, de algún modo, me engaño pensando en cómo quisiera que las cosas marcharan de unos días en adelante, me causa cierto alivio pero por mi bien sé que debería no ilusionarme si los motivos no me los das.