martes, 1 de noviembre de 2011

Janne



En medio de la calle había un gran charco de agua de lluvia, y basura de ciudad. Miré a ambos lados, y parece que todos tenían algo más importante que hacer que contemplar el arcoíris apenas visible, parecía una tarde eterna, nunca olvidaré el color de aquel cielo. Ese fué mi cielo . Y de repenté pensé que si éste se reflejaba en aquel charco de agua y yo pertenecía a él me podría reflejar en el cielo, así que dí seguros pasos hacia él, un frío paradojicamente acogedor apareció subiendo desde la planta de mis pies hasta mi cabeza. Necesitaba más, tal vez saltando dije. Así que comencé a hacerlo. Brinqué con tanta fuerza que se me doblaron los tobillos, desgasté mis tendones, cuando abrí los ojos nuevamente . . . lo había logrado mejor de lo que había pensado. No me reflejaba en el cielo, estaba en él .





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