jueves, 24 de marzo de 2016

Rerum concordia discors


Armonía discordante de las cosas


Poe nos habló de un corazón delator.
Me pregunto si así se escuchan mis sentimientos hacia ti. ¿Saldrán de mi cabeza y podrán alcanzar el laberinto en tus oídos?

Para algunos no serán otra cosa que un ruido tan molesto como el de las gotas cayendo incesantes a causa de una llave defectuosa.
Para ti, me gusta pensar que en conjunto forman tu canción favorita. Aquella que no dedicarás a nadie más que a ti mismo, para no arruinarla con inútiles recuerdos de fracasos al azar. 

En momentos como este, no estoy segura de si crecimos juntos o solamente somos una versión agrandada de lo que éramos, que se sabe mover con mayor disimulo. Pero, lo que de ello importa es que lo hicimos juntos y así seguirá siendo.
Me eleves, me ahogues, me sonrías, me llores, me transformes y descompongas: lo seguiré haciendo a tu lado.

Hemos reconocido la existencia de más de un sendero. Y es por ello, no te negaré, que a veces disfruto de alejarme del tuyo y explorar los aledaños para empaparme de experiencias que terminaré inyectándote para que te rías o te enojes conmigo. Pero eso sí, sin conocer lo que es el aburrirse de ese otro ser humano tan atrofiado que tienes en frente.

Ahora con los ojos cerrados y las piernas atadas, aún así se volver a ti, por memoria muscular y emocional. Porque deseo hacerlo.

Ya no me siento atrapada. Ya no me ata a ti una liga que estiraré y que tarde o temprano me hará volver.  Lo único que me mantiene aquí y estable -lo que menos se ofrecer en mi vida- es mi deseo por ti. Mi deseo de ti a mi lado, amándote cada vez mejor que durante el espiral anterior.

1 comentario: