jueves, 8 de marzo de 2012

Sueños Parte IV

Es un atardecer donde el mar no se comprara a la inmensidad de la tierra, se redujo a una muy pequeña porción que luego de un largo viaje encontré, puedo dar vuelta tras vuelta sin parar, sin los ojos cerrar y no me mareo, ya no .
Puedo correr bajo la lluvia sin saber si al final podré llegar a donde se espera que llegue, puedo voltear y pensar que el mundo me persigue, cuando yo debería tirar de él y levantar como si una pelota se tratase.

¿Qué es lo único que puedes hacer? ¿Dónde estás?
Me duelen las muñecas.

Aquel baile. La gente iba desapareciendo poco a poco conforme iban danzeando más y más animada sin algo que pudiera frenarme y arrancarme de ahí como una flor marchita que debe dejar la tierra.



Campo y ciudad están atrapados en una esfera de cristal . Selva a mi alrededor donde es un pájaro veloz . . .

Son largas las filas las que tienes que hacer bajo el calor del sol.
La manera en que atravezaba aquel sigmoideo pasillo , no podía predecir si en su rostro había esperanza o muerte.


Sabía que no tenía barba.

Bosque, correr. Son dos palabras que juntas son la vil y pura tortura.

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